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Un balance positivo dejó la realización de la versión 58 de Expo Caquetá, la Feria de Florencia, evento que contó con la participación del ministro de Agricultura, Rodolfo Zea Navarro; su viceministro de Asunto Agropecuarios, Juan Gonzalo Botero; y el director de la Unidad para las Víctimas, Ramón Rodríguez.

Arnulfo Gasca Trujillo, gobernador de Caquetá, mostró su complacencia y destacó el compromiso de quienes hicieron parte de la organización como la Alcaldía de Florencia, el Comité Departamental de Ganaderos y la Compañía de Fomento Empresarial y Mercados Agroindustriales, Cofema S.A, entre otros.

“Me siento muy orgulloso de representar al departamento como gobernador de los caqueteños. Estoy muy agradecido por quienes brindaron su apoyo en todas las actividades como la subasta ganadera, la cabalgata con más de 400 equinos y la presencia del Gobierno Nacional a través del Ministro de Agricultura y el Director de la Unidad para las Víctimas”.

Agregó que el ‘Concurso de la Vaca Lechera’ ha venido creciendo a pasos agigantados, ya que con el último resultado se confirma, una vez más, que nuestra región es de vocación agropecuaria.

“Con el récord de 91.1 litros de leche en tres ordeños, nos seguimos consolidando como tercera cuenca lechera en el país. Cabe resaltar, además, que este tipo de actividades consolidan la reactivación económica del sector luego de la crisis generada por la pandemia de COVID - 19”.

Finalmente Gasca Trujillo recordó que del 26 al 28 de noviembre se llevará a cabo la feria en el municipio de El Paujil, siendo ésta la última del calendario ferial.

En el marco del Plan Integral de Reparación Colectiva, PIRC, la Unidad para las Víctimas concluyó la formación de jóvenes líderes espirituales para miembros de la comunidad Embera Chamí, ubicados en el resguardo Honduras en zona rural de Florencia, Caquetá.

Yhina Paola Lombana López, directora territorial de la entidad, explicó que estas acciones hacen parte de la medida de satisfacción dentro del proceso de reparación colectiva de esta comunidad con participación especial del jaibaná e instructores de música, danza tradicional y pintura provenientes de Risaralda, donde se concentra la mayor cantidad de esta población indígena.

“Venimos acompañando al pueblo indígena embera chamí en un proceso que busca que esta comunidad no pierda su herencia ancestral en articulación con la Organización Internacional para las Migraciones, OIM, y la Agencia de Renovación del Territorio, ART”.

Con este tipo de ejercicios, los miembros de la comunidad se fortalecen en su capacidad de influir, motivar, organizar y llevar a cabo acciones para lograr sus objetivos personales y grupales en el marco de los valores asociados a su espiritualidad.

Durante la jornada, se les ayudó a identificar a las personas que continuarán con la formación para llegar a ser jaibaná, cuya influencia trasciende a todo el quehacer de los embera en la medida en que no solo curan a las personas con ayuda de los espíritus y las plantas medicinales, sino también la tierra al limpiarla de plagas y llamando con cánticos a la fertilidad.

Liliana Isama, integrante de la comunidad, recordó que ésta es una forma de aportar a la renovación generacional, promoviendo la medicina ancestral y demás aspectos asociados a su cultura como la danza, la música, el vestuario y la pintura.

La Unidad para las Víctimas realizó la primera acción de implementación del Plan Integral de Reparación Colectiva, PIRC, en la inspección de Puerto Torres, municipio de Belén de los Andaquíes, sur de Caquetá.

Yhina Paola Lombana López directora territorial de la entidad, sostuvo que durante los años 2001 y 2002 esta localidad padeció días y noches de horror por cuenta de miembros del Frente Sur Andaquíes del Bloque Central Bolívar de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, que se tomaron el lugar.

“En esta jornada se llevó a cabo una acción de la medida de rehabilitación, la cual hace parte del conjunto de estrategias, planes, programas y acciones de carácter jurídico, médico, psicológico y social dirigidos al restablecimiento de las condiciones físicas y psicosociales de las víctimas”.

Fue así como la comunidad se mostró alegre y agradecida por iniciar esta nueva fase que incluyó ejercicios de catarsis para recordar momentos de dolor y sufrimiento; además, hubo espacios para exaltar la resistencia de la comunidad y reflexionar sobre la forma como quieren transformar esos imaginarios colectivos aportando al buen nombre de Puerto Torres y sus gentes, fortaleciendo el tejido social y las relaciones de confianza en el colectivo.

“Los participantes, alrededor de 45 personas entre niños, adolescentes, jóvenes y adultos, plasmaron en carteles algunas ideas de lo que quieren construir con el apoyo de Caquetá, Colombia y el mundo, entre ellas la superación del dolor que dejó la violencia, la libertad de pensar que Puerto Torres es un pueblo tranquilo y que se quiere que sea un centro turístico”.

De esta forma, reflexionando sobre el pasado, el presente y el futuro, los habitantes de esta parte de Caquetá demuestran no solo compromiso por su terruño, sino también que hay una reparación integral al construir un nuevo ideario, muy distante de la imagen heredada por la violencia.

La Unidad para las Víctimas realizó la socialización de la ruta de acompañamiento de retornos y reubicaciones de la comunidad étnica Misak del resguardo El Águila en el municipio de Belén de los Andaquíes. El evento contó con el apoyo de la Defensoría del Pueblo y la Secretaría de Posconflicto de la Alcaldía local, con el objeto de aunar esfuerzos para devolverle a esta población un lugar seguro en donde puedan rehacer su proyecto de vida.

Vanessa Lema, directora encargada de la entidad en Caquetá, explicó que luego de recibido el informe técnico se pudo determinar, de manera preliminar, que de las 100 personas que componían el resguardo solo quedan 70.

“De esas 70, cerca de 50 viven en el polideportivo de Belén, donde se encuentran hace más de año y medio con las carencias propias del desarraigo, incluidas las condiciones irregulares de salubridad. Por eso, en la reunión se informó a los 20 representantes que acudieron, incluidos el gobernador John Jairo Santanilla y la vicegobernadora Marinela Ríos Alvarado, sobre el acompañamiento que se les ofrece y sobre la ruta a seguir para su retorno o reubicación”.

Según la funcionaria, se estableció que los principios fundamentales que deben existir, antes de retornar o reubicar esta comunidad, son los de seguridad (emitido por la Fuerza Pública), dignidad (vivienda, alimentación, salud y seguridad jurídica) y voluntariedad. Garantizados esos principios, se podría proceder al traslado de la comunidad a territorio.

Frente al tema, el gobernador Santanilla sostuvo que no existen las garantías en El Águila para retornar; razón por la cual, solicitan reubicación en Vallejuela 1 y Vallejuela 2, predios cercanos al casco urbano de Belén, donde se sienten más seguros porque hay vías, la Policía hace ronda y tienen servicio de internet.

Así las cosas, se espera que la Alcaldía envíe los documentos a la Agencia Nacional de Tierras, ANT, para la compra de esos terrenos y así poder reubicarse.

La comunidad étnica Misak del resguardo El Águila fue víctima de un ataque por parte de grupos violentos hace año y medio donde fueron asesinados algunos integrantes del resguardo, lo que generó el desplazamiento de la comunidad de su lugar de origen.

En el tambo comunitario del resguardo indígena Honduras de Florencia, como medida de restitución, se hizo entrega de una huerta de plantas medicinales, tipo invernadero, al pueblo Embera Chamí.

La directora encargada de la Unidad de Víctimas en Caquetá, Vanessa Lema Almario, explicó que el acto inaugural incluyó la presentación de 20 integrantes de este colectivo formados en buenas prácticas agrícolas y tuvo la presencia de representantes de la Organización Internacional para las Migraciones, OIM; el Sena y la Alcaldía de Florencia.

“Este convenio se desarrolló con base en las prioridades establecidas por la propia comunidad y autoridades tradicionales, logrando fomentar y mejorar la calidad de vida y pertinencia cultural de estos sobrevivientes del conflicto”.

En ese mismo sentido, el gobernador indígena Norvey Dovigama manifestó que este trabajo es de gran trascendencia para su comunidad porque la huerta fortalecerá la medicina tradicional y espiritual del colectivo; de paso, las nuevas generaciones no perderán el conocimiento ancestral.

Agregó que la idea ahora es afianzar la formación de líderes espirituales dentro del resguardo, ya que actualmente se encuentran sin jaibaná y muchos integrantes del resguardo se están enfermando.

 

La historia

La resistencia de los Embera Chamí a la presencia guerrillera hizo que fueran desplazados de su resguardo en el año 2005. Por esta razón, pasaron a soportar la discriminación y toda suerte de dificultades hasta que, en 2009, lograron que se restituyera su derecho al territorio con la titulación del resguardo en la vereda San José de Canelos.

En 2013, las condiciones en el territorio restablecido mejoraron de tal forma que se hizo posible vivir con dignidad. Desde entonces, trabajan con esmero en función de su proyecto de vida, allanando el camino para las generaciones venideras.

En la actualidad cada familia cuenta con casa de madera, todas construidas según sus indicaciones y elevadas del piso por respeto a las serpientes. Es importante precisar que 160 personas de esta comunidad llegaron a la capital del Caquetá en condición de desplazamiento; en 2016, el censo reportaba 200 personas y 52 familias.

Dos instituciones educativas de Florencia, una rural y otra urbana, recibieron dotación de mobiliario donado por el programa de Fortalecimiento Institucional para las Víctimas de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID.

Vanessa Lema Almario, directora encargada de la territorial Caquetá de la Unidad para las Víctimas, explicó que esta estrategia es implementada por la Organización Internacional para las Migraciones, OIM, y que el proyecto logró materializarse gracias a la gestión realizada por la Alcaldía de Municipal y la entidad en mención en el marco del plan de retornos y reubicaciones.

“Las instituciones fueron dotadas con comedores escolares, bibliotecas, tableros, ventiladores, mesas estudiantiles, puestos de trabajo para docentes y sillas que mejoran las condiciones en que alrededor de 700 niños víctimas del conflicto y en condición de discapacidad reciben sus clases”.

Igualmente recordó que la dotación mobiliaria para la escuela de Circasia tiene un valor de 45 millones de pesos, mientras que la sede Los Andes suma 53 millones. Ésta última recibió, además, elementos musicales por valor de seis millones de pesos.

“Las comunidades beneficiadas son las del sector de La Bocana, en zona urbana de Florencia, y la parcelación rural Roncesvalles”.

La subdirectora de la Unidad para las Víctimas, Lorena Mesa, entregó en el departamento de Caquetá indemnizaciones por el orden de los 470 millones de pesos durante su visita a la región.

De estos recursos, 385 millones fueron otorgados en Florencia a través de 110 cartas de reconocimiento monetario a víctimas priorizadas mayores de 68 años en condición de discapacidad o con enfermedades terminales.

“Así mismo, acompañamos a los habitantes de la inspección de la Unión Peneya en una jornada interinstitucional organizada por las autoridades locales. Allí, a tres horas de camino del municipio de La Montañita, hubo una jornada de orientación a 400 víctimas del conflicto sobre procesos de indemnización, ayuda humanitaria y actualización de datos en general”.

De paso, se entregaron 10 cartas de indemnización a sobrevivientes del conflicto pertenecientes a esta inspección y que ascendieron a los 84 millones de pesos. Igualmente se reunió con líderes del lugar para escuchar de primera mano las necesidades de la población de la Unión Peneya que, en el 2004 debido al conflicto armado y a la fuerte presencia guerrillera y de cultivos de coca en la zona, tuvo que abandonar las tierras.

“Es nuestro compromiso acompañar a las víctimas del conflicto que se encuentran en alto estado de vulnerabilidad. Les seguimos cumpliendo, por esto hemos efectuado esta visita hasta la Unión Peneya para entregar estas indemnizaciones, ayudas a las familias y escuchar a nuestros ciudadanos”.

La Unidad para las Víctimas, en articulación con las instituciones de Caquetá, apoyan a 270 jóvenes víctimas del conflicto en lo que tiene que ver con la definición de su situación militar a través de la entrega de libretas militares que se realiza por estos días en Florencia.

La directora encargada de la dirección territorial de la entidad, Vannesa Lema Almario, explicó que la jornada inició ayer lunes e irá hasta el viernes 17 de septiembre.

“El Distrito Militar N 43 entregará la libreta militar a hombres mayores de 18 años inscritos en el Registro Único de Víctimas y la constancia electrónica que los acredita como reservistas de segunda clase. Es importante definir su situación militar, no solo como medida de satisfacción y garantías de no repetición en el marco de la reparación integral sino también para realizar diversos trámites”.

Quienes estén interesados en acceder a este documento, sólo deben inscribirse en la página web www.libretamilitar.mil.co y cargar fotocopia de la cédula junto con el registro civil, certificado de víctimas y una foto.

“Cumplido este paso, deberán informar a cualquiera de los 16 enlaces de víctimas de los municipios del Caquetá y, posteriormente, serán citados para acudir al Distrito Militar de la ciudad el día que les corresponda dentro de las jornadas”.

De otro lado, Duván Arlex Trujillo, víctima de desplazamiento forzado en el municipio de El Doncello, expresó su agradecimiento a la institucionalidad por la realización de esta actividad que le permitirá tener acceso a su libreta, la cual es exigida para un empleo al que desea ingresar y la posibilidad de acceder a la educación superior cuando culmine su bachillerato.

En una estrategia conjunta, la Unidad para las Víctimas, la Defensoría del Pueblo, la Alcaldía de Florencia y el Ministerio del Interior desarrollaron el tercer seguimiento al Plan Integral de Reparación Colectiva, PIRC, del resguardo indígena Nasa We'sx Kiwe La Gaitana, ubicado en la vereda El Vergel del municipio de Florencia.

Así lo anunció la directora territorial de la Unidad en Caquetá, Yhina Paola Lombana López, quien resaltó la construcción y dotación de la Casa de Pensamiento Nasa, la implementación de un proyecto de fortalecimiento organizativo y dos más de especies menores y mayores.

“Otra de las acciones importantes son fortalecimiento en la elaboración de artesanías como mecanismo de generación de ingresos y la entrega del recurso económico correspondiente al pago de la indemnización colectiva por un monto de 256 millones de pesos”.

Agregó que aún falta la construcción de un polideportivo y un centro de acopio; la capacitación del SENA en confección de prendas y manejo de máquinas planas; formación en danzas y música y la respectiva entrega de trajes e instrumentos tradicionales.

“Esta comunidad está en camino de recuperación cultural con el objeto de lograr su pervivencia ancestral conservando sus ritos, costumbres, medicina, tradiciones y medios de producción”.

Durante el encuentro, representantes del cabildo Nasa pusieron sobre la mesa la necesidad de continuar con las medidas de indemnización, ayuda humanitaria, rehabilitación, restitución y garantías de no repetición para esta comunidad.

Por su parte la Secretaría de Salud Municipal aprovechó el espacio para invitar a las comunidades indígenas a que accedan al proceso de vacunación contra el COVID – 19.

Con el apoyo de la Unidad para las Víctimas, a lo largo del 2021 se han sido firmados tres convenios de cooperación internacional entre la Fundación Blumont Colombia y las Alcaldías de Belén de los Andaquíes, San José del Fragua y Puerto Rico, iniciativas que fueron presentadas por la respectiva Mesa Municipal de Participación Efectiva de Víctimas.

Yhina Paola Lombana López, directora territorial de la entidad, indicó que en Belén de los Andaquíes serán invertidos 116 millones de pesos en la implementación de la estrategia de recuperación emocional grupal denominada ‘Rotando la Vida’.

“Ésta está orientada hacia 168 jóvenes y al mejoramiento y pintura de fachadas y espacios comunitarios en los barrios Santa Teresa y Palo Negro. Igualmente en San José del Fragua se destinaron 92 millones para implementar la estrategia de recuperación emocional grupal denominada ‘Salta la Cuerda’ y que atiende 168 niños de la zona urbana y rural; además, se busca con ella brindar bienes y servicios de logística, realizar actividades de rehabilitación comunitaria en el barrio San Marcos e instalar un parque infantil o biosaludable en Yurayaco”.

Otro tanto sucede en Puerto Rico, donde se ejecutan 67 millones de pesos para aplicar la estrategia ‘Salta la Cuerda’ de la Unidad para las Víctimas, la cual ayudará a la recuperación emocional de 168 menores víctimas del conflicto armado.

“Todos los convenios contribuyen a la promoción de la confianza, la cooperación y la solidaridad, lo mismo que a la convivencia, la reconciliación y la rehabilitación. Entre noviembre y diciembre de este año termina su ejecución. Desde la Unidad acompañamos este proceso orientado a mejorar la calidad de vida de los sobrevivientes del conflicto armado, razón por la cual brindamos el soporte técnico a cada convenio, hacemos el seguimiento respectivo y las capacitaciones requeridas para la ejecución de las estrategias planteadas”, puntualizó Lombana López.

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